En este año 2016, me he dado cuenta de que las cosas malas pasan por culpa de Dios, si, culpa de Él, que a diario trata de no hacernos caer en problemas que sean duros para nosotros, aunque a veces lo haga para probarnos. Les contaré un poco de mi 2016.
Este año inició con muchas expectativas y ganas de salir adelante en mi comienzo universitario y en mi vida futbolística. En enero fui a un equipo muy bueno a nivel regional, y presentando prueba todo pintaba bien, pues me dediqué más en cada partido por ganarme un puesto en el equipo, pero finalmente después de un mes y unos cuantos días no pude terminar, desarmaron el equipo de cierta forma y me tocó quedarme sin jugar. Supe que en los días de carnavales teníamos que viajar a jugar en caso tal que hiciera parte del equipo, pero, ¿Habrá algo detrás de esto? Y si, por culpa del Señor que está en el cielo no quedé en el equipo, se lo había pedido tanto, pero no, no le dio la gana.
Con el inicio de los carnavales tuve la experiencia nuevamente de ir a un campamento dela iglesia a la cual asisto, y al finalizar el dicho evento, me di cuenta que por culpa de Dios no quedé en ese equipo tan bueno, pero también fue culpa de Dios ir a saber más de Él y de darme a conocer mis dones, que con ellos, junto a Él podemos salvar vidas.
Bueno, pero hay algo negativo, en nuestra vida, perdemos personas tan importantes, sea algún familiar, amistad u otras personas demasiado importantes que marcaron tanto algún detalle de tu vida, que aunque te cause dolor, llanto y sufrimiento es culpa de Dios, sabes, lamentablemente es allí cuando empezamos a ser fuertes, a depender de uno mismo y a sincerarse con uno mismo.
Siguiendo con el fútbol, encontré mi lugar en un equipo humilde, de personas increíbles, viejos amigos y muchachos que tienen mucho para dar a través del esfuerzo. Creí tener mi lugar ahí, y si, hasta ahora no me arrepiento, me siento muy cómodo estando en ese lugar, y me encuentro con la excelente noticia de que había un viaje programado para Medellín en una veeduría de fútbol, aposté todo por ir a ese viaje, donde finalmente por culpa del man que está allá arriba no viajé, me lesioné, me hinché la rodilla, me vendaron y total, no pude hacer parte de ese viaje, el cual era mi objetivo, ir y quedarme jugando allá, por culpa de Dios no fui.
Un poco más resumido, mi dolor tan grande fue al mes, sentía que nada tenía sentido, ¿Por qué? Pues solamente por estas razones:
- Mi mamá se fue a otra ciudad por mejor oportunidad laboral, cosa que me afectó, porque tenerla lejos es duro, también pensar que mi hermano estaba con ella y pues costaba verlos de seguido.
- No quedé en el equipo en enero, tampoco viajé a Medellín con mi nuevo equipo, y no sabía por qué todo era evitando oportunidades futbolísticas.
- Quedé alejado de otra persona importante en mi vida, me afectó en cada una de las partículas de mi cuerpo.
- Para rematar, se me dañó mi teléfono celular y quedé incomunicado con el mundo.
Luego de todo esto dije: "Aquí algo no anda bien..." Supe que todo eso había sido por culpa de Dios, porque Él se encarga de hacerme sentir mal en un pequeño lapso de mi vida y de mi tiempo, pero, no en l mal sentido de la palabra, es simplemente porque a pesar de que me he sentido muy mal por todas esas razones negativas que atravesó mi vida, Él no lo hizo en vano.
Gracias a todo esto, mi mamá se encuentra mil veces mejor animosamente y tan convenida de que está hecha para grandes cosas, cambió su semblante, pasó por muchos problemas acá, pero finalmente puso encontrar su punto de equilibrio y disfrutar con su hermano y seguir luchando como una guerrera por nosotros sus hijos.
En el fútbol, por culpa de Dios el 2016 no ha sido el mejor, aún sigue en deuda conmigo, pero sé que mi momento va a llegar, dice la Biblia: "Esperé pacientemente en el señor y Él se inclinó a mi y oyó mi clamor." Osea que Él en algún momento se va a inclinar y me dirá: "Tu tiempo ha llegado, aprovéchalo." y tengan por seguro que no la desperdiciaré.
Otra deudita es la de mi celular, a veces nos apegamos a esas cosas, pero no tiene tanta importancia, yo sé que el día que el quiera me dará otro y listo.
Y finalmente, perdí a alguien que me marcó, la perdí, pero no del todo, eso sí es de Dios a veces nos equivocamos, pero algo si me dice Él en su palabra, y es tan claro que mi Fé sigue intacta y viva, dice: "La gloria postrera será mayor que la PRIMERA." Va a ser mejor que todo lo anterior, y será mayor, cruzando fronteras y deleitándose en el cielo el Señor Jesús.
Esto ha sido todo, espero os haya gustado, solo quiero decirles que Dios tiene la culpa de todo lo que aquí pasa, para bien o para mal, Él es el culpable, porque quiere lo mejor para ti, no llores más por perdidas, por errores, porque nada te salga bien, solo sigue esforzándote y verás que por culpa de Dios vas a conseguir lo que quieres conforme a su voluntad.
Dios es el camino, la verdad y la vida, el culpable de todo, solo tengan viva la fé.
Dios los bendiga y no paren de soñar.
Att: su servidor.